...Por qué creer en la ilusión que nada trae... Que nada deja... Que sólo existe en blanco y negro... MVO.
I
Es verano y en Lima el sol ha vuelto a sonreír.
Ahora la ilusión brilla feliz al verte meriendar en una mesa con mantel en el Queirolo de la calle Kilka.
Medite esta carta en un resquicio de segundo, en un instante en que aprecié tu hermosura Deliciana, mientras gustabas el Caú Caú con huevo frito, refrito y montado.
II
Confió en la palabra escrita más que en los recuerdos.
Pues hay recuerdos que se agotan.
Recuerdos que ya no alegran.
Recuerdos que sólo son eso.
Y por eso yacen relegados en el baúl de sastre.
Donde reposa la nostalgia y el alma hecha jirones.
III
Hoy he vuelto a verla de nuevo.
Antes hubiera sido difícil reconocerte.
Ahora sí, pues mis relatos ya registran.
El colorido de tus mejillas que me encandila.
La suavidad de tus palabras cuando acaricias.
Y el azulino con que coloreas tus parpados.
El Agustino, 26 enero 2006.

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Te llamé, por qué, no lo sé y te culpe. Te busqué y no fui a verte. Necesitaba a alguien y no me acordé de ti, pero volviste a mi mente al hacer un examen de conciencia. Ahora extraño visitar el Queirolo y pasear por Lima con un guía particular ... extraño las visitas. Pásala bien y usa el messenger. Deliciana.
01 ENERO
1.48 am. Acabo de consumir los únicos 3.46 minutos del teléfono inalámbrico llamándote con ansias y tuve suerte de encontrarte tendida en la cama. Al escuchar tu melo_diosa voz quedé complacido con mis latidos que hicieron eco de los tuyos.
“Me gustan los aviones / me gustas tú / me gusta viajar / me gustas tú /
Mis retoños descansan a mi lado rendidos de cansancio de tanto retozar por la calle, me veo en ellos con una sonrisa complacida mientras escucho las canciones de Mocedades
Me gusta la mañana / me gustas tú / me gusta el viento / me gustas tú /
2.15 am. La temperatura sube y la madrugada avanza en paralelo. Los noctámbulos se refugian en las botellas heladas y yo anhelo darme un chapuzón en los Pantanos de Villa contigo limeña Deliciana.
Me gusta soñar / me gustas tú / me gusta el mar / me gustas tú /
Te cuento que la música tiene un espacio permanente en mi vida: comencé con el radio transistor am/fm y el disco 45 rpm, luego el long play, el cassette, el cd y ahora es la red quien me proveen en www.radioblogclub.com los sonidos del mundo y por ello se ha convertido en mi mejor aliado. De pronto, inspirado por la música romántica de los 80s, levanté mi copa de vino Queriolo para beber y vi en ella tu cuerpo desnudo enroscado a la almohada rodando sobre la cama.
Me gusta volver / me gustas tú / me gusta la noche / me gustas tú /
3.25 am. Vuelvo otra vez a leer con avidez el ultimo mensaje del msm ¿?. Sí, es de ella dije al comprobar que eras tú. Espero que la bandeja vuelva a decirme algo más de ti.
Me gusta tu cocina / me gustas tú… Manu Chao
Me voy a la cama y I Wild de Radiohead acompaña mi sueño. Hasta pronto.
El Agustino, 01 enero 2006.


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Queridos amigos la fragilidad de la memoria me aconseja escribir y relatarles algunos pasajes de un recorrido por los andes y el denominado rincón de los muertos. Tuve la expectativa durante años de ver y conocer los parajes, caminos, valles y quebradas donde se originó y batallaron los últimos sucesos épicos que registra la historia de la barbarie del Perú.
I
Después de un corto break en el Yacana y escuchar los poemas de Stanley Vega, salimos disparados con Lou Red en una misión de reconocimiento a tierras lejanas del sur andino. Llegamos a tiempo al paradero interprovincial de la avenida Abancay en el centro de Lima y sobre la marcha abordamos un bus Marcopolo de la empresa Molina.
Viajamos a gran velocidad por la Panamerica Sur bordeando las costas y playas del litoral hasta Chincha, luego Marcopolo giró a la izquierda rumbo al desierto infinito de dunas y ascendió hasta la cordillera por una carretera serpenteada que recorre el vasto territorio Wari. (Ica- Huancavelica-Ayacucho).
Durante el viaje compartimos butacas, algunas anécdotas, ocurrencias personales, desamores, datos de política y 620 ml de buen pisco Quebranta Queirolo, que nos hizo dormir lentamente.
Luego de un reposo desperté a golpe de las 4.00 am invadido por el frío y con sed por la resaca. El piloto proseguía insomne conduciendo hacia la cordillera a mediana velocidad en un sin fin de curvas en medio de la oscuridad fantástica. De pronto note que la humedad exterior se filtraba por los resquicios de la ventana de este lado y sobre el vidrio tiritaban cúmulos de gotas. Presiento que la helada y la fuerza del viento de la puna podría congelar la estructura del vehiculo hasta convertirlo en una nevera rodante.
En ese momento pude apreciar con meridiana claridad una inminente insurrección fenomenal: el paso inexorable de la oscuridad maligna al alba matinal límpida e imponente que lentamente va coloreándose de un tono verde azulino y resurge el amanecer que se corona cuando los rayos del sol asoman la cordillera para asaltarla con el día.
En lo particular viaje a esta región de la sierra con el ánimo de recrear mis horizontes, conocer su geografía y evidenciar la idiosincrasia rebelde de su gente que respira una atmósfera de pólvora con olor a remedio que emana del polvo rojizo, arcilloso y pedregado de este lado del ande.
II
Llegamos a Huamanga sin novedad. Nos recibieron efusivamente los Flecheros del Sol y luego nos condujeron a un hospedaje de la calle Cusco, a unos pasos del conocido Restauran Los Álamos.
Al rato decidí salir a caminar por las angostas y empedradas calles por donde recorren decenas de mototaxis “urpichas” levantando grandes polvaredas dando vida a millones de partículas de un fino polvo rojo con olor a remedio que reseca los agujeros nasales de los forasteros.
Son las partículas de arcilla que flotan en el ambiente las que imprimen esta fragancia. Este polvillo se engendra cuando la lluvia, el sol y la brisa se dan la tarea de roer, corroer y desprender microscópicos fragmentos de este mineral con que se construye los aleros y tejados que protegen los techos y las azoteas de la ciudad, el centro histórico y sus alrededores.
A los pocos minutos llegué a la Plaza Principal donde Sucre cabalga su rocín y pude comprobar un panorama vital de hombres y mujeres que merodean por los pasajes que forman los arcos de la Catedral, el Rectorado y el Centro Cultural de la UNSCH y las casonas que rodean la plaza.
Cruce la berma empedrada de la plaza saludando a Rocinante y me detuve frente a una paisana que vestía una pollera negra con blusa blanca manta azul y llevaba puesto un pequeño sombrero de yeso con cinta negra. Tuve curiosidad de observar de cerca su actividad, pues a cada rato hacia girar una olla centrifuga que flotaba en una tina de agua con cubos de hielo. Qué es eso mamacha, pregunté. Helados de leche papá, ricuuuy, pruébate. La vieja preparaba artesanalmente exquisitos helados de leche, lúcuma, fresa y otros sabores competiendo con las neveras metálicas de Donofrio y Lamborgini.
Por la tarde apenas conseguí un teléfono disponible, digite los códigos resabidos y al segundo musite: Hola mi amor llegue en la mañana, ya me instalé en un pequeño hotel, te estoy llamando desde el Antiguo Arco que hay en mercado, estoy un poco perdido por estas calles, pero seguiré caminando durante el día, pues en la noche conoceré la bohemia. Un beso, chau. Cuando el telón del día cae, se levanta el fantástico teatro de la noche.
Confieso que me fue muy placentero conocer a un sin numero de amigos y jóvenes ayacuchan@s, con quienes compartimos la ilusión de crear y bregar por un cambio político. Son muy ávidos para intercambiar sus ideas y prestos a aprender los vaivenes de la política partidaria.
2.34pm
El Agustino, 04 de diciembre 2005


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Tengo una libretita de bolsillo con mis relatos y en la maleta el cepillo de dientes y el peine de hueso que dejo Ponciana.
Cuando soy un buen perro a veces me tiran un hueso.
Tengo gastado la planta de PVC de los zapatos y la nostalgia de volver a vagar por los bosques y los ríos de Chosica.
Tengo 50 canales de porquería para elegir en la TV.
Tengo luz eléctrica, afán de escritor y asombrosos poderes de premonición y observación, así es cómo sé, cuando trato de comunicarme por celu contigo y adivino que no habrá respuesta.
Tuve el obligatorio pelo largo por rebeldia y de ver a Morrison en la Colmena contando los agujeritos de quemaduras en el bolsillo de su camisa favorita de corduroy color pastel y flecos.
Tengo manchas de THC en los dígitos y un adorno de Azazel de bronce custodiando el librero.
No tengo aún una lápida para inscribir mis cuitas más íntimas y apuntalar mis restos mortales.
Tengo las ideas locamente desorbitadas y fuertes ansias de copular como el ángel caído.
Tengo dos pares de zapatos y canas en las raíces del pelo.
Vuelvo coger el fono y no hay con quién seguir hablando.
El Agustino, 22 abril 2006.
* Azazel es el nombre de una entidad demoníaca. Su origen es hebreo y significa "la cabra de emisario" o "chivo expiatorio" expuesta en Levítico 16:8-10 y en ninguna parte más de la Biblia hebrea. Este nombre es mencionado en el libro apócrifo del Enoch (o Henoch), y más tarde en la literatura judía. Donde, Azazel era el líder de los grigori (también conocidos como los "observadores"), un grupo de ángeles caídos que copularon con mujeres mortales, dando origen a una raza de gigantes conocida como los Nephilim. Azazel es particularmente significativo entre los grigori porque fue él quien enseñó a los hombres cómo forjar las armas de guerra así como enseño a las mujeres cómo hacer y utilizar los cosméticos. Eventualmente, las enseñanzas de Azazel crearon tal iniquidad entre los hombres que Dios decidió destruir toda la vida en la Tierra con una gran inundación, salvando solamente a Noé, la familia de Noé, y a siete parejas de cada especie de animales "limpios", y un par de cada especie de animales "sucios", de los cuales escaparon a la destrucción viviendo durante un año en el Arca de Noé que Dios le mandó construir. Como curiosidad en el film “Fallen”, a este demonio le gusta la música de los Rolling Stone.
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Era una tarde muy soleada. La esperé con ganas hasta el crepúsculo y por fin apareció. De seguro presentía como la íbamos a pasar, qué podía suceder y eso le atraía aún más.
Traté en lo posible de soltarme del nerviosismo y la inseguridad, mientras meditaba las consecuencias de este encuentro, todo lo que podía suceder y ocasionar con algunas respuestas fuera de control o demostraba desinterés.
Al rato llegamos a un cafetín del jirón de la Unión y nos acomodamos en frente a la Plaza Mayor y conversamos amenamente mirándonos de cerca. Cada vez que nos encontramos a solas ese es el ritual, luego buscamos el argumento de una conversación para llegar al tema y finalmente buscar una solución: ir a un hotel.
Entramos al Moscú. Estuve receloso, me habían advertido que no vaya por allí, que deje las cosas como esta, y qué las mujeres tienen sus motivos por el cual en algunas ocasiones actúan cómo hembras lascivas, es decir por deseos, entregándose al placer desde el primer momento, por supuesto hice oídos sordos y volvimos a rodar desnudos gozando desde la cama hasta el piso.
Al siguiente día no había motivo para buscarnos ni llamarnos, sólo nos deseamos.
Por eso hoy, antes del crepúsculo, tomaremos otro café en el mismo jirón.
Lima, abril 2006.

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El ZORZAL LETRADO es una bitácora/blog de relatos breves y cercanos, es un espacio virtual abierto donde la memoria cotidiana se recrea y registra en una agenda de bolsillo con imágenes que el Zorzal conserva celosamente y cuyas narraciones son "… un canto de frases melódicas y vibrantes… “ que "… se distingue por las posturas que asume con la cabeza levantada, el pecho saliente, las alas inclinadas, como en posición de alerta o de escuchar…” para luego seguir escribiendo.
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